Sunday, 23 November 2014

"All I need to know" por Emma.


¡Qué puta pesadilla!

Incluiré esta entrada en la sección de humor


¿Un estándar en el siglo XIV? (xD) ¿Regulado por quién? ¿Por la Generalidad? :)



Las analogías entre lenguas son desternillantes... ¿Qué es eso de que el gallego es al portugués lo que el castellano septentrional es al castellano oral de Andalucía? ¿Y luego qué, despejo "x"? ¿Equaciones matemáticas en Lingüística? Me voy a mear de la risa... ¿Esta gente ha oído alguna vez hablar de la hipótesis Sapir-Whorf? Cada grupo humano organiza y conceptualiza la realidad de manera distinta, independiente e intransferible a través de su lengua propia. De ahí que, por una parte, las analogías entre lenguas sean absurdas, porque ninguna lengua se diferencia de otra o se parece a otra en la misma medida, y por otra, que la traducción literal sea imposible, porque nunca encontrarás dos conceptos 100% idénticos (con todas sus connotaciones culturales... ) en dos lenguas distintas [1]. También hay quien sostiene ―a partir de la hipótesis Sapir-Whorf― que la lengua materna determina el pensamiento y la visión de mundo.

¿Pero, como Cataluña es el centro del Universo, el LAPAO representa la vara de medir de todas las lenguas del mundo, verdad? Claro...

[1] Me gustaría que el responsable de ese texto tradujese los siguientes conceptos gallegos al árabe (o al valenciano, a ver si se parecen el uno al otro en la misma medida): babuña, babuxa, barbaña, barbuza, barrallo, barrufa, barruñeira, barruzo, brea, breca, chuvisca, chuviscada, chuviñada, corisco, froallo, lapiñeira, marmaña, orballo, parruma, parrumada, patiñeira, patumeira, poalla, poalleira, poallo, zarzallo, arroiada, ballón, basto, bátega, bategada, cebrina, chaparrada, chuvascada, chuvasco, chuvieira, cifra, ciobra, dioivo, treixada, xistra, zarracina, treboada, torboada, torbón, trebón, auganeve, cebrisca, calistro, farrapada, folerpada, nevarisca, pedrazo, salabreada, sarabiada, torba.

Creo que en castellano se traducen todos por "lluvia" (y puede que exista algún préstamo del gallego como orvallo o chuvasco), pero en gallego representan conceptos distintos. Son conceptos muy exactos y muy precisos, y de muy difícil traducción a cualquier otra lengua. El gallego ha creado diferentes palabras para el concepto de "lluvia" en función de la intensidad de la lluvia, la duración, la temperatura y la interacción con otros agentes metereológicos (viento, nieve, niebla... ) ¿Existe alguna otra lengua en el mundo, incluido el portugués, que haya conceptualizado la realidad como lo ha hecho el gallego? No creo que en Lisboa, Coimbra o Setúbal existan estas palabras. Tampoco en Oporto o Braganza.

Me dais pena...

La prepotencia

Saben ellos más que cualquier gallego o cualquier portugués, claro, aunque no tengan ni pajolera idea de hablar ninguno de los dos idiomas. ¿Realmente saben de lo que están hablando o sólo se lo imaginan? Esto en inglés tiene nombre. Se llama wishful thinking. Si ellos son felices así... ¡Bah!

No conozco a ningún portugués ―y mira que conozco a unos cuantos― que considere que el gallego (con sus pronombres, su léxico, sus conjugaciones, su fraseología, etc) sea parte de su lengua. Yo, personalmente, cada vez que le hablo en gallego a un portugués, éste me responde en castellano (bueno, castrapea... ) ¡Los portugueses hasta subtitulan a los brasileños en sus televisiones! ¿Cómo narices van a considerar que el gallego sea parte de su lengua?

A partir de ahora yo también voy a escribir chorradas en el blog y sacar conclusiones aplastantes sobre pares de lenguas que no hable: el checo y el eslovaco, el serbio y el croata, el danés y el noruego, el finlandés y el estonio, el afrikáner y el holandés, etc.

Los catalanes tienen algo que los define inequívocamente como buenos españoles: la prepotencia.

Diez razones por las que cualquier gallego castellanoparlante debería ser independentista.

Si eres gallego, castellanoparlante, urbanita y obrero, esta entrada es para ti


1. La financiación autonómica

Según el actual presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo ―nada sospechoso de independentista―, se estima que Galicia pierde alrededor de 254 millones de euros al año con el actual sistema de financiación autonómica, un sistema que pervierte el concepto de "solidaridad interterritorial" para prejuicio de los intereses económicos de Galicia ―por mucha propaganda de lo contrario que se haga desde Barcelona―. Éste es un dinerito que a los gallegos no nos sobra y que se va para Madrid, y no regresa, porque este dinero gallego se utiliza para subvencionar al megaterrateniente andaluz de turno (la duquesa de Alba y otros... ) o para taparle los huecos a Artur Mas, que anda gastando el dinero de los gallegos en papeletas y banderitas, y no para escolarizar a los niños de las aldeas de Galicia ―por ejemplo―, quienes tienen serias dificultades para asistir a la escuela.

2. La energía

Galicia es la Qatar ibérica ―salvando las distancias― en lo que a recursos naturales se refiere. Nuestro país provee de energía eléctrica a todo el Estado; sin embargo, a los gallegos se nos impone una tarifa de la luz altísima. La factura de la luz es excesiva y abusiva si se pone en relación con nuestro poder adquisitivo, que es el más bajo de toda España. En Madrid y Cataluña, teniendo sueldos muchísimo más altos que los nuestros, pagan exactamente lo mismo que nosotros por una energía que ellos no producen.

En Qatar viven a todo lujo. Y nosotros, ¿por qué somos pobres?

3. La inversión

Desde que (des)gobierna el Partido Popular, en España se ha puesto de moda emitir el mantra de que el Estado invierte en Galicia ―por primera vez en la Historia de la Humanidad y, si me apuras, del planeta Tierra―. La realidad es muy distinta de la propaganda del Gobierno: de lo que se presupuesta anualmente para Galicia en los Presupuestos Generales del Estado, no llega a ejecutarse ni la mitad.

Una cosa es lo que se presupuesta cada año, que no tiene por qué ejecutarse, y otra cosa muy distinta es lo que finalmente se ejecuta. Esos son los datos verdaderamente importantes ―y no los Presupuestos Generales del Estado― y esos datos demuestran que la inversión del Estado en Galicia, a pesar de todo lo que Galicia aporta al conjunto del Estado, es más bien escasa.

Todo es propaganda. Y en propaganda se queda año tras año.

4. La industria naval

En relación a la industria naval gallega, que es la industria más importante de nuestro sector secundario: mientras la Escuela de Ingeniería Naval de Cádiz tiene el mayor índice de colocación de toda España, la industria naval de Vigo y Ferrol se cae a cachos sin que la Xunta tenga competencias gubernamentales lo suficientemente autónomas como para intervenir, tomar decisiones y buscar soluciones.

Está muy claro que la industria naval per se no está en crisis, ni en España ni en Holanda ni en Corea del Sur en ningún otro sitio, y muy especialmente en el mundo actual de mercado globalizado en que la mayor parte de la mercancía se transporta por vía marítima. ¿Cómo va a estar el sector naval en crisis?

Sólo el sector naval gallego está en crisis permanente. Ningún otro está en crisis. ¿Y cuál es el principal problema de la industria naval gallega? El problema principal de la industria naval gallega ―el gran Satán, origen de todos los males― es que el Estado español beneficia los intereses de otros territorios frente a los nuestros.

Ése es el problema. No hay más problema que ése.

5. La pesca

La quinta reflexión tiene que ver con la pesca, y muy particularmente a la pesca de altura, que representa un subsector económico crucial englobado dentro de nuestro importantísimo sector primario, y es la siguiente: mientras España entra en conflictos diplomáticos internacionales con terceros países para que los pescadores andaluces puedan pescar en Gibraltar, España no entra en conflictos diplomáticos internacionales con terceros países para que los gallegos podamos pescar en Mauritania o en el Gran Sol. Esto nos da una idea de dónde estamos en el orden de las cosas y cuáles son las prioridades para España en las negociaciones de Bruselas.

6. Población y PIB

Visto que Galicia representa un tanto por ciento bajo del PIB para España y que tenemos una población que no llega a los tres millones de personas, somos prescindibles. España nunca beneficia nuestros intereses en las negociaciones internacionales. Siempre beneficia los de Cataluña, Madrid y Andalucía, que son territorios que representan un tanto por ciento elevado del PIB español y cuentan con un volumen de población importante.

Los intereses de Galicia, muy especialmente teniendo en cuenta que tenemos una población dócil y sumisa que no protestará ante cualquier agravio que se pueda producir contra nuestro país, son sacrificados en aras de un interés general en el que Galicia siempre sale perdiendo. Es el aceite frente a la leche, las naranjas frente al mejillón, el cava frente al vino.

7. Las regiones-Estado de la Unión y Galicia

La Unión Europea está compuesta por infinidad de regiones-Estado de una extensión territorial y población análogas a las de Galicia: Irlanda, Malta, Eslovenia, Dinamarca, República Checa, Eslovaquia, Holanda, Chipre, Estonia, Letonia, Lituania, Grecia, Hungría, Finlandia, Luxemburgo, Bélgica, Portugal o Croacia, y los que están llamando a las puertas, que también son regiones-Estado: Montenegro, Islandia, Macedonia, Albania, Moldavia, Georgia, Bosnia o Serbia. Todos ellos tienen comisarios en Bruselas y representación propia en el Parlamento europeo; por lo tanto, los intereses de su economía local están atendidos de primera mano. Nosotros no. Estamos tirados a un lado y dependemos de un Estado para el que representamos un tanto por ciento del PIB bajo y prescindible. ¡Sobramos!

Liechtenstein, Noruega, Andorra y Suiza son los Estados más ricos de Europa. Ninguno de ellos es miembro de la Unión Europea. Ser expulsados de la Unión Europea tras un proceso independentista no representa ninguna amenaza.

8. Los salarios

A pesar de que los partidos de ideología españolista repitan como cotorras una y otra vez que desean que todos los españoles sean iguales independientemente del territorio en que vivan, no es cierto. Según para qué cosas: los gallegos tenemos los sueldos más bajos de todo el Estado. Por tanto, no somos iguales al resto. Nosotros somos mano de obra barata. Un catalán y un navarro, y muy especialmente un madrileño, cobran muchísimo más que un gallego por hora trabajada; sin embargo, tú, gallego castellanoparlante, trabajas lo mismo que ellos y cobras muchísimo menos (hasta una media de €500 menos al mes), por mucho castellano que hables. Albert Rivera jamás te hablará de esto. Pablo Iglesias tampoco.

9. Galicia y el CO2

Galicia tiene una frondosa masa forestal que emite mucho oxígeno a la atmósfera y que le ahorra a España mucho dinerito en el Banco Mundial de Emisiones de CO2. Madrid y Barcelona contaminan infinitamente más que toda Galicia y, sin embargo, los gallegos no recibimos ningún tipo de contraprestación por estos beneficios por parte del Estado.

10. La hora

¿Cuántos millones de euros se estima que perdemos los gallegos al año como consecuencia de que la hora en Galicia no esté ajustada al meridiano de Greenwich, como Inglaterra y Portugal? ¿Ha hecho alguien algún estudio? Me gustaría conocer la respuesta.

Me imagino que habrá economistas en Galicia que puedan realizar un cálculo estimado de pérdidas derivadas de que los gallegos no tengamos el reloj ajustado al horario solar debido a que el Estado que nos administra nos lo impida. ¿Consumimos más luz artificial de la que realmente necesitaríamos? ¿Cómo le afecta el desajuste horario a nuestras vacas y a su rendimiento? No es una coña. Hablamos de pérdidas en el sector primario que pueden alcanzar cifras millonarias.

A mí no me toca hacer ese cálculo, porque la Economía no es mi terreno, pero dejo esta reflexión en manos de aquellos economistas gallegos ―que los tenemos y muy buenos― que sí puedan averiguar la respuesta.

El horario en Galicia, Nueva Zelanda o el Congo Belga lo determina el Astro Rey; no Francisco Franco Bahamonde.

Y, aún por encima, lo que tienen los españoles en la cabeza con respecto a nosotros, sobre todo en territorios como Cataluña o Madrid, es que "nos mantienen" y que "somos una carga". Si somos una carga, que suelten lastre.

Quizá existan muchos más motivos, pero estos son sólo algunos de los más sangrantes. Estamos sometidos a una situación de explotación colonial: los recursos naturales de nuestra tierra explotados por una potencia colonial extranjera (o varias: Madrid, Barcelona... ) y nosotros convertidos en mano de obra barata, la más barata del Estado y, quizá, una de las más baratas de Europa entera. Los gallegos nos hemos convertido en los chinos de Europa. Si esto no es colonialismo, que baje Dios y lo diga.

El ejemplo de Glasgow

En Glasgow todo el mundo habla inglés y, a pesar de que no hablen gaélico como en las Islas Hébridas o las Tierras Altas (Highlands), los ciudadanos de Glasgow votaron masivamente a favor de la independencia de Escocia. Tú, gallego castellanoparlante y urbanita (coruñés, ferrolano, vigués, santiagués, orensano... ), no eres distinto de ellos, muy especialmente si perteneces a la clase obrera castellanoparlante de las ciudades, profundamente castigada y empobrecida tras casi una década de depresión económica. Los burócratas pequeño-burgueses galegofalantes (o reintegrado-falantes) de la UPG no tienen los problemas que tenemos nosotros. Ellos chupan ―con gozo― de la teta española. Y de la tuya.

La solución para los problemas de Galicia no es Podemos: first and foremost, porque los gallegos libres no aceptamos ni órdenes ni instrucciones coloniales de la Complutense y, segundo, porque las soluciones de Podemos para España tienen una óptica madrileña muy miope y, por lo tanto, desde un punto de vista gallego estamos en las mismas. Pero tampoco lo es la federación limitada, tutelada y con un techo competencial propuesta por formaciones de corte ideológico españolista como el PSOE, Izquierda Unida o UPyD.

Ésa no era la federación que nosotros queríamos: nosotros queríamos que Galicia tuviese una Constitución como la de California o un estatus especial como el de las Islas Feroe (Dinamarca), que están exentas de determinadas políticas comunes de la Unión Europea, que es lo que los gallegos necesitamos, tanto como los feroeses. Han deturpado el concepto de federación, como era de esperar, y aquéllos que algún día levantamos la banderita de la federación ahora creemos que no solucionará nuestros problemas. Lo único que les interesa a esos partidos de la federación es establecer un techo competencial en la Constitución española.

La solución ahora es la independencia.

Un sociolisto ao sur do Miño.

É o momento de lembrarmos a súa herdanza: o rescate multimillonario ao sistema financeiro portugués, o repago da sanidade portuguesa e os recortes no Estado do Benestar